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Amigas de Quiera

“Cuando llegué a Ama la Vida, lloraba, tenía miedo y coraje, vine de visita para complacer a mi madre y, sin embargo, decidí quedarme, porque me gustó la casa, la gente pero, sobre todo, porque me hicieron sentir como una “chava normal”.
Estas son las palabras de Rebeca, una joven de 17 años de edad que empezó a consumir drogas para poder “integrarse” con los amigos de la escuela. Hace tres meses, llegó a la Fundación para dejar el consumo de inhalables. Ahora, está a punto de concluir su primer contrato, después del cual, el equipo interdisciplinario que la atiende le propondrá a ella y su familia el paso a seguir en su tratamiento.

Rebeca se encuentra dentro de la modalidad semi-residencial; esto significa que pasa gran parte del tiempo en las instalaciones de la Institución, aunque por la tarde regresa a su casa y puede seguir estudiando. La claridad y tranquilidad con la que comparte su estancia en Ama la Vida, deja ver que está de acuerdo con su tratamiento que consiste en atención psiquiátrica, psicoterapéutica individual, grupal y familiar. Asimismo, realiza actividades deportivas y recreativas así como talleres de lectura y panadería entre otros. En la comunidad terapéutica, Rebeca está aprendiendo a cuidarse, tomar decisiones, hacer uso adecuado del tiempo, estar activa, comunicarse asertivamente con su familia y con sus pares.

Como la mayoría de los jóvenes que participan en los diferentes programas de la Fundación, Rebeca ha tenido altibajos y ha querido renunciar a su tratamiento, pero la voluntad y la fe, la motivan a seguir adelante “aquí me están ayudando a fortalecerme, me han hecho sentir que valgo como persona, se que cuando me vaya tendré una nueva actitud ante la vida, por eso agradezco a la Institución el abrirnos las puertas y vernos como chavos normales; aquí te dan un buen trato, no como en los anexos. Yo si recomiendo la Institución e invito a los chavos que se drogan a que vengan para que tengan una nueva visión de la vida. Ahora, ya entendí que dejar las fiestas y los amigos fue solo temporal y que valió la pena porque estoy muy bien.”

Actualmente, se reconoce que el consumo de drogas entre adolescentes y jóvenes aumenta día a día; el uso de inhalables, cigarros o bebidas alcohólicas es cada vez más común. Programas para prevenir y atender las adicciones se han vuelto necesarios para evitar que los experimentadores de drogas se conviertan en usuarios adictos. Ama la Vida I.A.P., es uno de estos programas y, surge como una alternativa profesional fundamentada en el Meta Modelo Eco 2, el cual permite entender y abordar el fenómeno a través de diferentes disciplinas y construir una propuesta integral de atención basada en la relación de las redes sociales.

Esta Institución tiene como misión: Establecer Centros de atención a las adicciones y Centros de apoyo a los mismos; Comunidades Terapéuticas en el Distrito Federal, cuya labor será la de organizar, desarrollar, administrar, sostener y promover servicios para la prevención del tabaquismo, alcoholismo y la fármacodependencia; así como el tratamiento, rehabilitación y reinserción social de niños, jóvenes, adultos y sus familiares.

Son dos las líneas a través de las cuales se aborda el tema de la adicción:
A) Actualización y formación de profesionales en el campo de las adicciones. A partir del Diplomado en Adicciones que se imparte desde hace dieciséis años. Este Diplomado se integra por tres Módulos: Farmacología, Modelos de tratamiento y Modelos de prevención, está avalado por el Consejo Nacional contra las Adicciones y la Escuela de Medicina de la Universidad La Salle. Desde Quiera, se ha apoyado a profesionales en la atención de la Infancia en situación de calle quienes han participado en este diplomado, para que el conocimiento desarrollado sobre el tema complemente el servicio que se le brinda a estos niños y jóvenes. .
B) Atención a personas con problema de dependencia mediante el dispositivo de Comunidad Terapéutica (siendo ambulatoria, residencial y semi-residencial), y Centro de Escucha. Como resultado de esta línea, al año se benefician a 550 personas, de las cuales alrededor de 30 sistemas familiares concluyen su proceso de rehabilitación que puede tener una duración de ocho a dieciocho meses, según el caso.

Para Lorena López Ordaz, Directora de Ama la Vida, este modelo es adecuado para niñas, niños y adolescentes puesto que en el tratamiento está integrada forzosamente la familia; se trata de un proceso re-educativo terapéutico encaminado a restablecer vínculos, mejorar las relaciones familiares y, por lo tanto, las condiciones de vida. Desde el concepto de comunidad, todos los que participan en el tratamiento se convierten en actores para la cura.“Es sorprendente como se van dando cambios significativos en la familia; llegan con altos índices de estrés, desilusión, cansadas, con grandes sumas de dinero invertido en posibles curas para los jóvenes y, sin embargo, deciden realizar un esfuerzo más porque quieren a sus hijos. Se comprometen a trabajar a marchas forzadas y al final encuentran que hay nuevas formas de relación, que sí se puede soñar, que los muchachos pueden salir adelante y, que ellos, pueden ser padres adecuados para los chicos. Esto es lo que hasta hoy me hace creer en el modelo que desarrollamos en Ama la vida, porque es profesional, científico y metodológicamente comprobado”, comento la Directora de Ama la Vida.

Agradecemos a Rebeca por su entusiasmo y disposición para compartir con la Fundación Quiera las nuevas formas en que está saliendo adelante. Asimismo, agradecemos a Lorena por abrirnos las puertas de la Institución.


AMA LA VIDA

Fundación Ama la Vida, I.A.P.

Un trato digno para quienes quieren dejar las drogas

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